Esta semana ha estado rodando por la red la famosa entrevista de Quentin Tarantino, donde se enfrenta verbalmente a un periodista. Éste aprovecho la ronda de entrevistas programada para la promoción de su película, para intentar sacarle un par de titulares sobre el tema candente, que convulsiona EEUU desde los últimos asesinatos masivos: la violencia en USA.
Tarantino esquivó con recelo estas preguntas, que podían dañar seriamente su reputación y sus películas en adelante, y ahí se causó el debate en los medios.

Es un clásico que Estados Unidos lance balones fuera antes las consecuencias de sus profundos problemas de educación y prioridades con respecto al ciudadano. Habitual también que culpe, e intente restringir más al cine, la televisión, o los videojuegos. Elementos que como todo arte, de por sí son un símbolo de libertad de expresión, cuya forma no tendría sentido en sí misma sin un contexto social y político que les de la razón de ser. Hablando más claro, el arte es un producto, una consecuencia. Que nace de la subjetividad del autor, su realidad y lo que quiere hacer con ella. Eso es interesante, y no se debe coartar.

Os animo a ver más allá de las cortinas de humo. Así como a cada autor, grande o pequeño, a que siga haciendo su obra de forma libre. Sin preocuparse en repercusiones en una sociedad, de por sí doblegada por leyes basadas en religión, moralismo inventado y leyes del lejano oeste.

Aquí os dejo el fragmento crítico subtitulado:

Y la entrevista completa en inglés